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Secreción ocular y conducto lagrimal obstruido en bebés: guía de cuidados
¿Tu bebé tiene una secreción amarillenta en el ojo? Las causas del conducto lagrimal obstruido, los pasos para un masaje ocular suave y la limpieza, en qué se diferencia de la conjuntivitis y cuándo acudir al médico.
¿Qué es la secreción ocular y el conducto lagrimal obstruido en los bebés?
Es muy frecuente ver de vez en cuando lagrimeo o unas legañas amarillentas en los ojos de los recién nacidos, y la mayoría de las veces no es tan grave como piensas. La causa más habitual es que el fino conducto que lleva las lágrimas hacia la nariz (el conducto lagrimal) todavía no se ha abierto por completo en el momento del nacimiento. Cuando el conducto está obstruido, las lágrimas no pueden drenar bien, se acumulan en el ángulo interno del ojo y con el tiempo se convierten en secreción.
El conducto lagrimal obstruido suele afectar a un solo ojo. Cuando el bebé se despierta por la mañana, es posible que tenga las pestañas ligeramente pegadas entre sí y unas legañas de color claro acumuladas en el borde del ojo. Sin embargo, el blanco del ojo, es decir, la parte blanca, no está enrojecido; el bebé está tranquilo y no presenta ninguna molestia aparte de la secreción. Este cuadro apunta más a un problema de 'falta de drenaje' que a una inflamación.
La buena noticia es que la gran mayoría de los conductos lagrimales obstruidos se abren por sí solos antes de que el bebé cumpla 1 año, a menudo sin necesidad de ninguna intervención. Aun así, el color de la secreción, el enrojecimiento del ojo y el estado general del bebé te ayudan a distinguir si se trata de una simple obstrucción o de una situación que requiere médico, como una infección ocular (conjuntivitis). En esta guía encontrarás qué puedes hacer en casa con delicadeza y ante qué señales debes acudir al médico.
¿Por qué se produce la obstrucción del conducto lagrimal?
Las lágrimas se producen en las glándulas situadas en el ángulo superior externo del ojo; tras humedecer el ojo, drenan a través de unos pequeños orificios del ángulo interno hacia el conducto lagrimal y, desde ahí, hacia la nariz. En algunos bebés, la fina membrana del extremo inferior de este conducto todavía no está completamente abierta al nacer. Por eso las lágrimas no pueden drenar hacia la nariz, se acumulan en el ojo y provocan la aparición de legañas.
Esta situación no significa que hayas hecho algo mal; se trata de un cuadro completamente evolutivo y, en la mayoría de los casos, pasajero. A medida que el conducto madura, en la mayoría de los bebés se resuelve por sí solo.
- La causa más frecuente: que el conducto lagrimal no esté completamente abierto al nacer (obstrucción nasolagrimal)
- Suele aparecer en un solo ojo, aunque a veces puede darse en ambos a la vez
- Durante un resfriado o una infección de las vías respiratorias altas, la secreción puede aumentar de forma temporal
- El llanto, el viento y el frío pueden hacer más evidente la acumulación de lágrimas
- Suele notarse en las primeras semanas y va disminuyendo hasta desaparecer a lo largo de los meses
¿Cómo hacer un masaje ocular suave y la limpieza?
Si tu médico lo considera adecuado, puede recomendarte un masaje suave para ayudar a que se abra el conducto lagrimal. El objetivo aquí es aplicar una presión muy ligera sobre el conducto para movilizar lo que se ha acumulado en su interior; nunca presionar hasta causar dolor. Antes de cada contacto, lávate siempre las manos y asegúrate de llevar las uñas cortas.
Para la limpieza, retira las legañas acumuladas con un algodón limpio o una gasa humedecidos con agua tibia, pasándolos en un solo sentido desde el ángulo interno hacia el ángulo externo del ojo. Usa un algodón distinto para cada ojo y para cada pasada; no toques ambos ojos con el mismo algodón.
- Lávate las manos; coloca la punta del dedo índice entre la raíz de la nariz del bebé y el ángulo interno del ojo
- Haz movimientos deslizantes muy suaves y cortos hacia abajo a lo largo del lateral de la nariz; con unos pocos segundos es suficiente
- Puedes repetirlo con la frecuencia que te haya indicado tu médico, por ejemplo en cada cambio de pañal
- Limpia las legañas con un algodón humedecido en agua tibia, en un solo sentido desde el ángulo interno hacia el externo
- Usa un algodón limpio y distinto para cada ojo; desecha de inmediato el que ya has utilizado
- No apliques nada dentro del ojo —gotas, leche materna, té cargado— sin consultar antes con el médico
¿Cómo distinguirlo de la conjuntivitis (infección ocular)?
El conducto lagrimal obstruido y la infección ocular (conjuntivitis) pueden parecer similares a primera vista, porque en ambos hay secreción. Pero la diferencia más importante está en el blanco del ojo, es decir, en la parte blanca, y en el estado general del bebé. En una simple obstrucción, la parte blanca del ojo está limpia y sin molestias; en cambio, en la conjuntivitis el ojo se enrojece de forma evidente, los párpados pueden hincharse y la secreción se vuelve más espesa.
La siguiente comparación te sirve de orientación, pero es el médico quien establece el diagnóstico definitivo. Cuando no lo tengas claro, sobre todo si hay enrojecimiento e hinchazón, lo más seguro es consultar con el médico en lugar de hacer conjeturas en casa.
- Conducto obstruido: el blanco del ojo se ve claro y limpio. Conjuntivitis: el blanco del ojo está claramente enrojecido
- Conducto obstruido: legañas transparentes o ligeramente amarillentas. Conjuntivitis: secreción abundante, de color amarillo-verdoso intenso y constante
- Conducto obstruido: el bebé está tranquilo. Conjuntivitis: puede frotarse el ojo, estar inquieto y molestarle la luz
- Conducto obstruido: por lo general un solo ojo. Conjuntivitis: con frecuencia se extiende a ambos ojos
- En la conjuntivitis el párpado puede hincharse y las pestañas pueden quedar pegadas entre sí a lo largo del día
- La fiebre, la hinchazón alrededor del ojo o el dolor apuntan a una infección y requieren atención médica
¿A qué prestar atención en el cuidado diario?
Incluso en una simple obstrucción, la limpieza y la higiene ayudan a mantener el ojo cómodo y a prevenir una posible infección. El objetivo es mantener el ojo limpio y seco sin forzarlo, y evitar la propagación de gérmenes. Los hábitos pequeños y constantes hacen que esta etapa sea más llevadera tanto para el bebé como para ti.
- Lávate las manos antes y después de tocar al bebé y su ojo
- Usa un algodón limpio y distinto para cada ojo; no compartas la toalla del bebé con nadie
- No dejes que se acumulen las legañas; límpialas con suavidad cuando el bebé se despierte y a lo largo del día
- Mantén las uñas del bebé cortas para evitar que se frote el ojo
- No apliques gotas ni preparados caseros de los que se recomiendan popularmente sin consultar al médico
- Anota día a día señales como en qué ojo aparece, el color de la secreción y el enrojecimiento para seguir su evolución
¿Cuándo acudir al médico?
El conducto lagrimal obstruido es, la mayoría de las veces, inofensivo y pasajero; pero algunas señales apuntan más allá de una simple obstrucción, hacia una situación que requiere valoración médica. Si aparece alguno de los siguientes síntomas, acude sin demora a tu pediatra o al oftalmólogo:
- Enrojecimiento evidente en el blanco del ojo o hinchazón en el párpado
- Secreción abundante, de color amarillo-verdoso intenso y constante, con los párpados pegados entre sí a lo largo del día
- Hinchazón alrededor del ojo, enrojecimiento, sensibilidad al tacto o llanto del bebé al tocarlo
- Que se acompañe de fiebre o que el estado general del bebé empeore y aumente la inquietud
- Sensibilidad excesiva a la luz, mantener el ojo cerrado de forma continua, o lagrimeo constante con inquietud
- Que la secreción y la obstrucción persistan a pesar de haber superado el 1 año de edad
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⚕️ Nota de salud: Esta guía tiene fines informativos generales; no sustituye el consejo médico. Cada bebé es diferente — para las decisiones sobre el sueño, la alimentación y la salud de tu bebé, consulta a tu pediatra.