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Guía para viajar en avión con tu bebé: presión en los oídos, alimentación y rutina de sueño

¿Tu primer viaje en avión con el bebé? Una guía cálida y práctica para aliviar el dolor de oídos en el despegue y el aterrizaje, las normas sobre alimentos y leche, la elección entre el regazo o su propio asiento, y la rutina de sueño.

¿Para qué hay que prepararse al viajar en avión con un bebé?

Subir a un avión con un bebé es uno de los viajes que más intimida a la mayoría de las familias; sin embargo, con la preparación adecuada esta experiencia puede transcurrir con bastante tranquilidad tanto para ti como para tu bebé. Los dos momentos más difíciles del vuelo para los bebés son el despegue y el aterrizaje: cuando la presión de la cabina cambia rápidamente, la presión del oído medio no logra equilibrarse de inmediato y tu bebé puede sentir una sensación de taponamiento o una ligera molestia en el oído. Los adultos lo resuelven con facilidad bostezando o tragando saliva, pero tu bebé necesita una pequeña ayuda para ello.

Además de la presión, hay otras cosas que conviene planificar: los alimentos y la leche que llevarás contigo, las normas del control de seguridad, si tu bebé viajará en tu regazo o en un asiento aparte, y si el vuelo coincide o no con la rutina de sueño y alimentación de tu bebé. Aunque, pensados uno por uno, todos estos aspectos parezcan complicados, pueden gestionarse con comodidad adoptando unos pocos hábitos sencillos.

En esta guía hemos reunido, bajo apartados cálidos y prácticos, las dudas más frecuentes: desde cómo mejorar el confort de los oídos en el despegue y el aterrizaje hasta las normas sobre los alimentos y la leche que puedes llevar a la cabina, y desde la elección entre el regazo y un asiento propio hasta cómo mantener la rutina durante todo el vuelo. Recuerda que cada bebé es diferente; las recomendaciones que encontrarás aquí son una hoja de ruta general, y nadie conoce a tu bebé mejor que tú.

¿Cómo aliviar la presión en los oídos durante el despegue y el aterrizaje?

El secreto del confort de los oídos está en tragar. Al tragar se abre el pequeño conducto que conecta el oído medio con las fosas nasales, lo que equilibra la presión. Amamantar a tu bebé, darle el biberón o dejar que use el chupete justo en el momento del despegue y al comenzar el aterrizaje desencadena esa deglución de forma natural y previene en gran medida la molestia.

El momento importa: intenta empezar a amamantar o a dar el biberón no mucho antes de que el avión despegue, sino justo cuando las ruedas se separan del suelo. En el aterrizaje, lo más eficaz es ofrecer la oportunidad de succionar desde el primer instante en que el piloto comienza a descender hasta que las ruedas tocan tierra; el aterrizaje a veces puede durar entre 30 y 40 minutos, así que no te apresures y reserva la succión para el descenso propiamente dicho.

  • Durante el despegue y el aterrizaje, amamanta o da el biberón o el chupete; el movimiento de succión equilibra la presión
  • En esos momentos, mantén a tu bebé, en la medida de lo posible, en posición vertical o semivertical
  • Si duerme tranquilo, no hace falta que lo despiertes; si se inquieta, ofrécele enseguida la oportunidad de succionar
  • En bebés más grandes, dar pequeños sorbos de agua o de otra bebida en un vaso también favorece la deglución
  • Si tiene la nariz congestionada, consulta a tu médico antes del viaje; la congestión dificulta el equilibrio de la presión en los oídos
  • Recuerda que el aterrizaje puede ser más molesto que el despegue y planifica en consecuencia

¿Cómo planificar las normas sobre alimentos, leche y equipaje en el avión?

La leche materna, la leche de fórmula y los alimentos para bebés suelen quedar exentos, dentro de una 'cantidad razonable', de las restricciones de líquidos del control de seguridad; es decir, puedes llevarlos a la cabina incluso por encima del límite estándar de 100 ml. Aun así, dado que las normas pueden variar según la aerolínea y el país, lo más seguro es que consultes la política actual sobre pasajeros bebés de tu aerolínea antes del vuelo.

En el control de seguridad puede que te pidan mostrar estos líquidos por separado; tenerlos preparados y a mano agiliza el trámite. Para transportar la leche extraída manteniendo la cadena de frío, puedes usar una pequeña bolsa térmica con un acumulador de frío. Llevar en el equipaje de mano un poco más de alimento y pañales de lo que dura el viaje te dará tranquilidad ante posibles retrasos.

  • Infórmate de antemano sobre las normas actuales de la aerolínea respecto a las cantidades de leche materna, fórmula y alimentos
  • Guarda la leche en una bolsa de fácil acceso para poder mostrarla en el control de seguridad
  • Ten a mano una pequeña bolsa térmica con acumulador de frío para la leche extraída
  • Lleva un poco más de pañales, alimento y ropa de repuesto de lo que necesitas; puede haber retrasos
  • Si usas leche de fórmula, es más práctico llevar el polvo y el agua por separado y prepararla al momento en el avión
  • Coloca las toallitas húmedas, el biberón, el chupete y una pequeña bolsa para la basura en la parte superior del equipaje de mano

¿Debe viajar el bebé en el regazo o en un asiento aparte?

En la mayoría de las aerolíneas, los bebés menores de dos años pueden viajar en el regazo de uno de los padres como 'pasajero de regazo'; esto suele ser más económico. Sin embargo, en términos de seguridad, la opción más protegida es llevar a tu bebé en su propio asiento, en una silla de seguridad infantil homologada para avión. En los momentos de turbulencia, el lugar más seguro para un bebé no es el regazo, sino un asiento con la sujeción adecuada.

A la hora de decidir, ten en cuenta a la vez la duración del vuelo, tu presupuesto y el temperamento de tu bebé. En los vuelos largos, un asiento aparte marca una gran diferencia tanto en seguridad como en tu propio descanso. Si optas por el pasajero de regazo, asegúrate de usar, conforme a las instrucciones, el cinturón adicional para bebés que proporciona la tripulación de cabina.

  • La opción más segura: una silla de seguridad infantil homologada para avión y un asiento aparte
  • Comprueba en la etiqueta que la silla de coche o infantil que vas a usar está homologada para su uso en avión
  • En los vuelos largos, algunas aerolíneas ofrecen una cuna para bebés (bassinet) en las primeras filas; solicítala con antelación
  • Con el pasajero de regazo, coloca según las instrucciones el cinturón adicional para bebés que proporciona la tripulación de cabina
  • Si es posible, el asiento junto a la ventanilla puede ser más tranquilo y protegido con el bebé que el del pasillo
  • Durante las turbulencias, un asiento con sujeción siempre es más seguro que sostener al bebé con fuerza en el regazo

¿Cómo mantener la rutina de sueño y alimentación durante el vuelo?

Si puedes elegir la hora del vuelo, un trayecto que coincida con la ventana de sueño habitual de tu bebé puede facilitar las cosas; sin embargo, no todos los bebés se duermen con facilidad en un entorno nuevo, así que mantén la flexibilidad. Los sonidos y las luces poco habituales de la cabina pueden mantener despierto a tu bebé; un arrullo o una manta que le resulten familiares, el calor de tus brazos y un ambiente tranquilo favorecen la transición al sueño.

Intenta mantener las tomas cerca de los horarios de casa, pero sin rigidez; el ajetreo del viaje puede hacer que el bebé quiera alimentarse con algo más de frecuencia. El aire de la cabina es seco, así que procura que tu bebé tome suficiente líquido. Considera del todo normal que, durante los primeros días tras la llegada, la rutina se desajuste un poco.

  • Si es posible, planifica el vuelo cerca de la ventana natural de sueño de tu bebé
  • Crea en la cabina un ambiente que dé seguridad con una manta o un arrullo que le resulten familiares
  • Como la cabina es seca, puedes aumentar un poco la frecuencia de las tomas y la ingesta de líquidos
  • Para la luz y el ruido, crea un espacio tranquilo dando sombra a tu regazo con una manta ligera
  • Sin obsesionarte con un horario estricto, observa las señales de hambre y de sueño de tu bebé
  • Tras la llegada, que la rutina vuelva a asentarse puede llevar unos días; ten paciencia

¿Cuándo acudir al médico?

La presión temporal en los oídos o la ligera inquietud que provoca el viaje en avión suelen desaparecer poco después del aterrizaje. Sin embargo, algunos síntomas pueden ser señal de un problema no relacionado con el viaje y requieren acudir a un centro de salud. En los siguientes casos, consulta a tu médico sin perder tiempo.

  • Dolor de oído que no cede aunque hayan pasado horas desde el aterrizaje y va en aumento, o que se tira del oído de forma constante
  • Salida de líquido, secreción o sangre por el oído
  • Fiebre que aparece tras el viaje, llanto continuo o un decaimiento inusual
  • Una disminución notable en su respuesta a los sonidos o algún cambio que percibas en su audición
  • Rechazo de las tomas, vómitos repetidos o una disminución notable en el número de pañales mojados
  • Dificultad para respirar, coloración azulada o cualquier síntoma repentino y grave que te preocupe

🐦 Más fácil con Maiyko

Con el ajetreo del viaje, puede resultar difícil recordar los horarios de las tomas y del sueño. Con Maiyko puedes registrar en un diario las tomas, el sueño y los cambios de pañal de tu bebé, programar recordatorios para los momentos importantes y preguntar a la asistente de inteligencia artificial de Maiyko cualquier duda que te surja. Así, la preparación antes del vuelo y el regreso a la rutina tras la llegada resultan mucho más sencillos.

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⚕️ Nota de salud: Esta guía tiene fines informativos generales; no sustituye el consejo médico. Cada bebé es diferente — para las decisiones sobre el sueño, la alimentación y la salud de tu bebé, consulta a tu pediatra.

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