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Aile Hayatı · 11 de mayo de 2026 · 4 min de lectura

Sueño en Primavera: ¿Cómo Afectan los Días Más Largos al Bebé?

## El Sol Se Pone Tarde, el Bebé Se Duerme Tarde Cuando llega mayo y el cielo sigue iluminado a las ocho de la tarde, muchos padres se encuentran ante una escena muy familiar: la hora de dormir ha llegado, pero el niño está frente a la ventana diciendo «¡si todavía es de día!». Esto no es fruto de vuestra imaginación; es una respuesta biológica real. La luz del día prolongada retrasa la secreción de melatonina, la hormona del sueño. En niños de entre 0 y 5 años, este efecto se percibe de forma mucho más marcada que en los adultos. ## La Deuda de Sueño se Acumula en Silencio Acostarse tarde una sola noche no supone un gran problema; pero los retrasos de media hora que se van acumulando semana tras semana pueden generar en el niño **hiperactividad por exceso de cansancio**, irritabilidad por la tarde y un ciclo de despertares tempranos por la mañana. Es decir, si vuestro hijo se acuesta tarde pero sigue despertándose a la misma hora, el tiempo total de sueño se ha reducido. La AAP recomienda entre 11 y 14 horas diarias para niños de 1 a 2 años, y entre 10 y 13 horas para los de 3 a 5 años (las necesidades de sueño pueden variar según cada niño; si los problemas de sueño persisten, consultad con vuestro pediatra). ## Controla la Luz El paso más eficaz y sencillo es usar **cortinas opacas**. Comenzar a oscurecer la habitación entre las 7 y las 7:30 de la tarde ayuda al cerebro a recibir antes la señal de «ya oscureció, es hora de melatonina». No recurráis a soluciones costosas antes de probar esto; los vinilos opacos adhesivos que se venden en farmacias y droguerías también funcionan en pisos de alquiler. Además, en los 30-45 minutos previos al sueño: - Apagad las pantallas brillantes (móvil, tablet, televisión). - Bajad el volumen; poned fin a los juegos ruidosos. - Un baño o ducha templada invita al sueño al reducir la temperatura corporal. - Un pequeño ritual de cuento o nana tras las cortinas prepara al cerebro para el «modo sueño». ## Fijar la Hora de la Rutina, No la del Sol Los niños no saben leer el reloj, pero su cuerpo reconoce la secuencia que se repite. Un ciclo realizado **cada noche en el mismo orden** — baño → pijama → cuento → dormir — genera una respuesta condicionada en pocas semanas. Vuestro hijo puede empezar a frotarse los ojos incluso en el primer paso de la rutina. Aunque el sol todavía no se haya puesto, mirad el reloj: si ha llegado la hora de dormir, se cierran las cortinas y empieza la rutina. ## La Siesta en el Caos de la Primavera Los niños de entre 18 meses y 3 años pueden empezar a rechazar la siesta con la llegada de la primavera; esto se debe en parte al aumento de estímulos externos y en parte al proceso natural de desarrollo. En lugar de eliminar la siesta por completo, reencuadradla como **«tiempo de descanso»**: entre 20 y 30 minutos de actividad tranquila en la cama o en un cojín (colorear, jugar con figuritas pequeñas, hojear un libro en silencio) supone un descanso suficiente tanto para el cerebro como para el cuerpo. El sueño nocturno puede mejorar notablemente. ## Un Recordatorio que También os Cuida a Vosotros Como padres, es posible que vosotros también os quedéis más tiempo con el móvil o viendo una serie aprovechando las tardes luminosas. Para mantener el horario de sueño de vuestro hijo, también debéis cuidar el vuestro; un padre o una madre agotados tienen mucho más difícil mantener una rutina coherente. Sed amables con vosotros mismos: no funciona lo perfecto, sino lo **constante**.

⚕️ El contenido de este artículo tiene fines informativos; no constituye consejo médico. Para decisiones sobre la salud de tu bebé, consulta a tu pediatra.